Anonim

Sabemos que a los niños les va bien si pueden, pero ¿cuál es el siguiente paso una vez que reconocemos que necesitan ayuda para hacer un cambio? Como maestros, podemos estar en una posición única para ser adultos que apoyen en el viaje de crecimiento de un estudiante, pero ¿cómo podemos aprovechar al máximo esta oportunidad?

Para ayudar realmente a nuestros estudiantes a cambiar, primero debemos ver el cambio de lo que es: un proceso, no un objetivo final. Una forma de conceptualizar esto es el Modelo Transteórico de Etapas de Cambio. El cambio no es una acción estática, sino un proceso dinámico de contemplar, preparar y mantener cambios de comportamiento, y no siempre sigue una progresión lineal. Cuando reconocemos que nuestros estudiantes están en este proceso, podemos entender mejor cómo ser un asesor en su proceso de cambio. Al hacer coincidir nuestras intervenciones con el lugar de nuestros estudiantes en el proceso, ofrecemos un asesoramiento más solidario.