Anonim

La palabra que elegí fue seguridad. El padre expresó cierta sorpresa e intriga por mi respuesta. Procedimos a hablar sobre seguridad en múltiples niveles, comenzando con la seguridad física, pasando a la seguridad emocional y terminando con la seguridad académica.

Como todos nos estamos recuperando de los trágicos eventos del mes pasado en Connecticut, los directores de las escuelas de todo el país están luchando sobre cómo garantizar la seguridad de los estudiantes, mitigar los temores de los padres y capacitar a los maestros para continuar con el trabajo diario de enseñanza y aprendizaje. No es un trabajo fácil.

Tres tipos de seguridad

El primer y más fundamental lugar para que los directores comiencen es con la seguridad física. Las escuelas necesitan que los estudiantes entren a la puerta de manera segura. Necesitan crear espacios seguros en el campus en las aulas, pasillos, comedores y áreas al aire libre proporcionando supervisión y comunicándose claramente a los estudiantes acerca de permanecer dentro de los límites mientras están en la escuela. Las escuelas también deben asegurarse de que los estudiantes lleguen a casa de manera segura, ya sea en el autobús o en la recogida del automóvil compartido. Se necesitan sistemas estrictos, cuidadosamente coordinados y practicados para que esto suceda sin problemas. La comunicación a los padres sobre los procedimientos y protocolos de seguridad les permite a las familias saber que la escuela se preocupa y valora la seguridad física de sus estudiantes.

El segundo elemento de seguridad implica la seguridad emocional. Los estudiantes necesitan sentir que se encuentran en un ambiente que nutre y preserva las relaciones entre los estudiantes y con los maestros. Cada niño en una escuela debe tener al menos un adulto con quien él o ella sienta una conexión, o la capacidad de comunicarse en un momento de necesidad. Este adulto puede ser un maestro, un miembro del personal o un entrenador, pero la escuela tiene la responsabilidad y la obligación de asegurarse sistemáticamente de que cada niño sienta esa conexión, algo más allá de las relaciones con sus compañeros. Y las escuelas necesitan comunicar la importancia de esa relación a los estudiantes y sus familias.

El tercer componente de los centros de seguridad en seguridad académica. Los maestros dentro de sus aulas son defensores del aprendizaje de los estudiantes y tienen la responsabilidad de proporcionar a los estudiantes las herramientas académicas para el éxito. Los estudiantes deben sentirse seguros tomando riesgos, haciendo preguntas y abordando desafíos. La seguridad académica puede venir en la forma de trabajar con un estudiante en el recreo, antes o después de la escuela, o aclarar una pregunta por correo electrónico en un tono y manera que deje al estudiante sintiéndose inspirado y escuchado. Además, los maestros pueden enviar el mensaje de que la lucha del aprendizaje es una parte clave del crecimiento y el progreso para que los estudiantes estén preparados para trabajar duro, esforzarse y perseverar en los desafíos, todo lo cual garantiza la seguridad académica.

Lo que los estudiantes necesitan escuchar