Anonim

Una de las características del PBL de alta calidad es el énfasis en la colaboración y la responsabilidad compartida. Esto no es fácil para los maestros cuando nos enfrentamos con la realidad de los compromisos de tiempo de los estudiantes y los diferentes niveles de interés en el proyecto. Dichos desafíos presentan a la maestra la oportunidad de pensar de manera diferente sobre cómo motivar e involucrar a sus alumnos. Para resolver este problema, deberá reunir toda su creatividad, todo su conocimiento de los estudiantes y de todas las personas que pueda encontrar que estén dispuestas a hablar sobre la gestión de este entorno de aula hacia la equidad y el aprendizaje de alta calidad. Como parte de su aprendizaje de otros, aquí hay algunas soluciones que han funcionado en mi clase.

1) La elección es crítica

A nadie le gusta que lo pongan en una situación de alto riesgo donde nunca se les dio ninguna opción sobre con quién trabajarán o qué papel desempeñarán. Pero simplemente dejar la puerta abierta para los estudiantes no garantiza que los empuje hacia el tipo de crecimiento que sabemos que tienen en ellos. La buena noticia es que este no es un juego de suma cero. Les he dado a mis alumnos la oportunidad de participar en su equipo, y siempre pueden elegir el papel que desempeñarán en el desafío. Al aceptar su guía, les doy poder sobre su situación de una manera que afecta poderosamente el resultado.

2) Entrenando equipos para el éxito

Cuando le pides a los estudiantes que te cuenten sobre sus mejores experiencias de trabajo en equipo, casi siempre citan un equipo atlético (si eso es parte de sus vidas), y lo hacen por una razón: en esos equipos, todos importan. Los grandes entrenadores extraen esa interdependencia y crean oportunidades para que el grupo celebre el éxito y se unan entre sí para que, cuando el juego esté en juego, los miembros del equipo confíen entre sí. Trabajo para traer esa misma atmósfera al aula, y ese tipo de construcción de relaciones comienza el primer día. Una vez que el desafío está en marcha, mi papel en la clase cambia a medida que me convierto en su entrenador de colaboración. Estoy allí para ayudarlos a aprender a comunicar claramente sus expectativas a sus compañeros, y también para ayudarlos a recuperarse cuando no cumplan con sus compromisos. Estas discusiones en curso y sesiones de entrenamiento sacan a los estudiantes de su escondite y les dan respaldo para volver a comprometerse con sus compañeros y volver a comprometerse con la tarea en cuestión.

3) Las relaciones importan

Después de mi primer año de trabajo de PBL, necesitaba ayuda y tuve la suerte de conocer a un experto en mi área que vería mi curso. Su primer comentario fue que mis grupos de cuatro eran demasiado grandes para formar equipos de alta calidad. Aconsejó vivir según la Regla de los Tres: un equipo de tres miembros significa que cada equipo tiene tres relaciones que se están negociando. Hice ese cambio en mi salón de clases y descubrí que los equipos de tres se convirtieron en unidades capaces de funcionar en un nivel superior más rápidamente, y realmente necesitaban que cada miembro presente para que funcionara. Tres estudiantes les dieron suficiente variedad de experiencias e ideas para agudizar su creatividad y permitir el pensamiento innovador. Además, fue más fácil para mí idear tareas y entregables que le dieron a cada miembro algo significativo para contribuir.