Anonim

Construyendo Resiliencia

La noticia alentadora es que los jóvenes tienen la capacidad innata de recuperarse de la adversidad. Puede crear un entorno que se sienta seguro y conectado ayudando a los estudiantes a comprender cómo las emociones negativas secuestran nuestro aprendizaje. Actualmente estoy enseñando a jóvenes adolescentes, muchos con importantes desafíos emocionales y de comportamiento. Para facilitar un entorno predecible y consistente, creamos pautas de clase, procedimientos y sistemas de participación para que cada alumno conozca las expectativas y rutinas de la clase. Aquí hay cuatro estrategias que realmente han funcionado con mis alumnos.

1. Centros de aprendizaje basados ​​en el cerebro

En mi clase, los estudiantes pueden ir a una esquina para recargarse y calmarse de las emociones negativas. Este rincón se llama la “estación de primeros auxilios de amígdala” ya que la amígdala es el centro de lucha / huida / congelación en el cerebro. Los estudiantes que necesitan un área tranquila con mesas para estudiar o completar el trabajo pueden ir al “área del hipocampo”, que recibe su nombre de la parte del cerebro que memoriza y conecta nueva información con lo que ya sabemos. Finalmente, el "área de la corteza prefrontal", llamada así por el centro de resolución de problemas del cerebro, incluye tablas y espacios de colaboración para estudiantes que están listos para discutir proyectos o ideas, ver documentales y colaborar. Cuando enseñamos a los estudiantes sobre sus funciones cerebrales y los conectamos con actividades específicas, se vuelven más conscientes de sí mismos y fluyen en sus propios procesos cognitivos. Consulte mi publicación "Brain Labs: A Place to Enliven Learning" para obtener un recurso útil mientras piensa en cómo diseñar espacios predecibles y seguros para aprender, socializar y recargar energías.

2. Notas de registro personalizadas

Si los estudiantes están en un estado cerebral negativo, debemos regular los comportamientos antes de que ocurra cualquier aprendizaje. La mejor manera que he encontrado es primero atender a su temperatura emocional, para hacerles saber que estoy presente y disponible sin importar los comportamientos negativos. Para conectarme y crear consistencia para una gran variedad de estudiantes con diferentes necesidades, utilizo meseros y almohadillas de prescripción como una forma de personalizar la comunicación durante todo el día. Estos son particularmente efectivos para llegar a aquellos estudiantes que no responden a la comunicación oral. Comparta notas, metas pequeñas, afirmaciones y solicitudes para mantener conexiones consistentes individualizadas. Una vez que se ha ordenado y recibido la tarea u objetivo, puede crear formas divertidas de realizar un pago o incentivar.

3. Apoyo emocional estructurado

La "Estrategia 2x10" desarrollada por el psicólogo Raymond Wlodkowski es una excelente estrategia alineada con el cerebro para implementar con nuestros estudiantes más desafiantes. Durante dos minutos cada día, 10 días seguidos, los maestros tienen una conversación personal, ya sea escrita o en persona, con un alumno sobre cualquier cosa que le interese, siempre y cuando la conversación sea calificada como G. Wlodkowski encontró una mejora del 85 por ciento en el comportamiento de ese estudiante. Además, descubrió que el comportamiento de todos los demás estudiantes en la clase mejoró.

4. Diario bloqueado para una autoexpresión segura

Cuando escribimos nuestros pensamientos y sentimientos, limpiamos el espacio en los lóbulos frontales para la emoción positiva y los procesos cognitivos superiores. Un diario bloqueado puede brindar a los estudiantes un lugar seguro para liberar la ansiedad mientras se mantiene el control sobre su propia privacidad. Si un estudiante elige escribir o dibujar sus sentimientos y pensamientos a través de este formato, discutimos cómo este diario puede convertirse en un amigo de confianza y cómo podrían usarlo para prototipar formas creativas de expresión que se compartirán en las circunstancias apropiadas.

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