Anonim

Cada nuevo maestro de idiomas del mundo puede relacionarse con este escenario: parado al frente de la sala, hace una pregunta. Los estudiantes no levantan la mano, sino que se hunden aún más en sus sillas. Algunos de ellos tienen expresiones ansiosas, mientras que otros están aturdidos. Te oyes continuar hablando y te llenas de desilusión y frustración.

No es ningún secreto que los estudiantes son conscientes de sí mismos y están ansiosos por hablar en un nuevo idioma, especialmente frente a sus maestros y compañeros. Sin embargo, esto puede cambiarse: con el tiempo, la práctica y las estrategias correctas, podemos hacer que los estudiantes hablen y usen el idioma. Aquí hay cuatro estrategias que uso para aumentar la participación en mis clases.

4 maneras de hacer que los estudiantes hablen

1. Cree un entorno no amenazante: en primer lugar, es esencial crear un entorno de clase en el que los estudiantes sientan que pueden cometer errores. Cuando los estudiantes se sienten cómodos, están más inclinados a hacer el esfuerzo de contribuir en voz alta. Y aprender un nuevo idioma implica errores: son una prueba de que los estudiantes están aprendiendo y tratando.

En lugar de penalizar a los estudiantes cuando cometen un error al hablar, dales la oportunidad de autocorregirse. Si no pueden hacer eso, señale el error de una manera tranquila y amigable. Ignorar por completo el error no es la respuesta, especialmente si impide la comunicación, pero puede señalarlo de una manera que aliente al alumno a seguir intentándolo.

Del mismo modo, si un estudiante está atascado y no sabe qué decir en el acto, modele una respuesta o proporcione un iniciador de oración. Sonríe mientras implementas estos pasos, para demostrar que estás contento de que el estudiante esté contribuyendo.

Otras estrategias que contribuyen a un entorno no amenazante:

  • Saludo a los estudiantes en la puerta cuando entran.
  • Reproducción de música de fondo en el idioma de destino.
  • Compartir chistes alegres.
  • Dar refuerzo positivo, como felicitar a un estudiante por una habilidad, tarea o actitud específica.

2. Use fotos atractivas para inspirar a los estudiantes: esta estrategia requiere que los maestros de idiomas del mundo veamos más de cerca las oportunidades de hablar que brindamos a nuestros estudiantes. ¿Los estamos exponiendo a material convincente?

Solía ​​usar preguntas muy básicas para tratar de iniciar discusiones, como: ¿Qué hiciste este fin de semana? ¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

Estas preguntas animaron a algunos estudiantes a hablar, pero ¿son convincentes, culturalmente relevantes o inspiradores? De ninguna manera. ¿Conducen a una discusión en la que todos puedan participar? No Estas preguntas a nivel de superficie siempre se cayeron. Eran predecibles y poco imaginativos, y no inspiraban creatividad ni pensamiento crítico.

Ahora encuentro imágenes de la vida real relacionadas con la cultura objetivo para cada unidad de estudio. Voy a Flickr y busco temas relevantes para la unidad en la que estamos trabajando, como la inmigración, las causas y los efectos del calentamiento global, las estructuras y tradiciones familiares, o el voluntariado. Esto lleva un poco de tiempo, pero realmente vale la pena.

Las fotos reales y auténticas le dan al maestro muchos puntos de discusión enriquecedores, tales como:

  • Describe lo que ves en la imagen y la reacción que te inspira.
  • ¿Qué es lo primero que notó sobre esta imagen y por qué?
  • ¿Cuál es la conexión entre la imagen y nuestra unidad de estudio actual?
  • Narra una historia que explique esta imagen. ¿Qué significa para ti?

Las posibilidades son infinitas. Las imágenes y fotografías reales sirven como recursos culturales, dando a sus estudiantes una imagen clara de la cultura representada.

3. Use videos atractivos: además de las imágenes, los videoclips provocan más respuestas de los estudiantes y pueden conducir a debates enriquecedores en cualquier nivel de habilidad. Si bien a menudo asociamos videoclips con la comprensión auditiva, trate de usarlos también como puntos de conversación. Los videoclips pueden incluir noticias y anuncios de YouTube, o probar las charlas TED en el idioma de destino para los cursos de nivel superior; puede filtrar por idioma.

Después de ver el video, pídales a los estudiantes que lo discutan en parejas o en clase:

  • Reacciones: ¿Qué te pareció este video? ¿Cómo te sientes después de verlo?
  • Comentarios y opiniones: ¿Qué piensas al ver este clip? ¿Cuál fue la parte más informativa? ¿Te gustó este clip? ¿Por qué o por qué no?
  • Preguntas: formule las preguntas que tenga al ver este clip, o invente una serie de preguntas para hacerle a su pareja en relación con este clip.

Un video clip apoya a los estudiantes porque no tienen que aportar una contribución a una pregunta abierta: pueden hablar sobre lo que acaban de ver. Esto puede ayudar a los estudiantes a abandonar sus zonas de confort más fácilmente, lo que lleva a una mayor participación.

4. Siga haciendo preguntas a los estudiantes para profundizar: mientras los estudiantes hablan, dedique más tiempo a escucharlos e interactuar con ellos. Intente extender su tiempo de conversación haciendo preguntas de seguimiento antes de pasar al próximo voluntario.

Por ejemplo, después de que un alumno comparte su opinión sobre un videoclip que acaba de mostrar a la clase, pregúnteles por qué tienen esa opinión o qué factores dieron forma a esa perspectiva. Si un estudiante comparte su impresión de una foto, pregúntele qué aspectos específicos de la imagen lo llevaron a esa impresión. Sea específico y haga preguntas que aborden el por qué.