Anonim

En 1995, el profesor del MIT Nicholas Negroponte imaginó el Daily Me, un paquete de noticias digitales que una persona curaría y contendría solo historias e información de interés para ellos.

La predicción de Negroponte no podría haber sido más precisa. Hoy este concepto se presenta en dos formas: versiones creadas por el lector, como canales RSS y aplicaciones de noticias personalizadas, y la versión oculta que muchos sitios web nos entregan sin nuestro conocimiento.

Las personas ahora se sumergen en información que refuerza los puntos de vista existentes o los atrinchera en un campo de conocimiento cada vez más estrecho. Internet nos permite protegernos de opiniones disidentes o contrarias, y tenemos la capacidad de leer o ver solo los medios que se alinean con nuestra visión del mundo.

Incluso para aquellos que desean una dieta mediática más equilibrada, Internet a menudo cura lo que vemos. Este es el Daily Me oculto. En una popular charla TED, Eli Pariser advirtió sobre las "burbujas de filtro", que definió como algoritmos utilizados por los motores de búsqueda y las redes sociales para darnos la información que creen que queremos en función de nuestro historial de búsqueda y navegación anterior.

Entonces, ¿cómo pueden los educadores ayudar a los estudiantes a estar más abiertos a adoptar nuevas ideas? Tengo cuatro estrategias para hacer esto.

1. Dar a conocer las apuestas

Si nuestra dieta informativa consiste solo en los hechos que queremos ver, ¿qué efecto tiene esto en nuestra salud y la salud de nuestra sociedad? Por lo menos, esta pregunta requiere discusión. Y depende de nosotros en el aula comenzar las conversaciones.

Nuestros Fundadores entendieron que el éxito del experimento estadounidense dependía no solo del intercambio ilimitado de ideas, sino también de la voluntad de las personas de comprometerse con esas ideas. Thomas Jefferson y James Madison creían que una educación liberal era necesaria para la preservación de la libertad, y Benjamin Franklin defendió la publicación de ideas impopulares, argumentando que el público debería tener acceso a todos los lados de un problema.

The Daily Me, tanto en las formas autoseleccionadas como ocultas, subvierte la visión de los Fundadores de una ciudadanía exigente y de mente abierta. Mientras más individuos se comprometan con los medios de comunicación que nunca desafían su visión del mundo, menos podrán entender a otros que tienen opiniones diferentes.

Adoptar una pluralidad de ideas, buscar noticias diferentes y lidiar con opiniones que parecen opuestas a las nuestras son ingredientes clave de una democracia participativa robusta.

2. Haz de tu salón de clases un espacio intelectual seguro

Una cosa es decir que las ideas son importantes. Otra es modelarlo. En los últimos años, hemos visto surgir el concepto de "espacios seguros" en los colegios y escuelas, espacios donde los estudiantes pueden escapar del discurso o las ideas que encuentran ofensivas. Esto puede dejarlos sin preparación para la vida más allá de la escuela, donde tales ideas estarán a su alrededor.

Renuevemos la idea y creemos espacios intelectuales seguros, lugares donde las personas puedan compartir respetuosamente todas las opiniones. Los estudiantes quieren un lugar donde se sientan seguros diciendo algo. Los educadores pueden fomentar ese ambiente, permitiendo una discusión cortés de todas las ideas, incluso aquellas que algunos consideran desagradables.

Simultáneamente, los maestros necesitan jugar al abogado del diablo. Pregunta estudiantes. Presente contraargumentos. Desafía sus ideas. Hágales saber que sentirse bien o confundido está bien. Dales el espacio para explorar el mundo de las ideas en un ambiente tolerante.

3. Enseñe a los estudiantes sobre las burbujas de filtro

La información nos satura, parece que todo lo que queremos saber está a un clic de distancia. Pero la realidad es mucho más complicada.

Los motores de búsqueda y las redes sociales evalúan los intereses de los usuarios y los atrapan en bucles de retroalimentación, presentándoles enlaces similares a los que han hecho clic en el pasado. Esto crea una burbuja de filtro a medida que el sitio web oculta datos o medios basados ​​en algoritmos no transparentes.

¿Cómo ayudamos a los estudiantes a escapar de la burbuja de filtro? El primer paso es solo enseñarles que existe. En segundo lugar, aliéntelos a buscar sitios web que presenten opiniones diferentes a las suyas. Ayude a los estudiantes a identificar algunos sitios web de "oposición" y pídales que los visiten periódicamente. Por último, los maestros deben familiarizarse con la tecnología emergente que ayuda a reventar burbujas de filtro, como la extensión PolitEcho para Chrome, la aplicación Read Across the Aisle o FlipFeed de Twitter, que permite a los usuarios ver el feed de Twitter de alguien ideológicamente o políticamente opuesto a ellos.

4. Fomentar el escepticismo

Enseñar a los estudiantes formas de detectar sesgos en los medios impresos y electrónicos tendrá una importancia aún mayor en el futuro, al igual que preparar a los jóvenes para un mundo en el que las páginas web populares ocultan o analizan información.

Sin embargo, cuando se trata de escepticismo, los educadores deberían considerar ir un paso más allá que pedirles a los niños que cuestionen la información o las fuentes. Necesitamos alentar a los estudiantes a que también se cuestionen agresivamente.

El autoescepticismo es un paso crucial porque exige que busquemos datos y opiniones que desafíen nuestras propias creencias. Esto puede resultar irritante e incluso doloroso a veces. Pero alentar a los estudiantes a confrontar sus propias ideas los hará mejores pensadores, y también puede ayudarlos a ser más empáticos.

Un camino a seguir